Éste es el pensamiento más común si hablamos de la posibilidad de tener gemelos cuando realizamos una transfer de dos embriones. Para muchas parejas que están buscando un hijo mediante técnicas de reproducción asistida obtener un embarazo gemelar significa acelerar los tiempos, completar la familia más rápidamente, menos ciclos y menos gastos. Lo que no se tiene en cuenta son los riesgos que conlleva un embarazo gemelar.

Todos los profesionales relacionados con la reproducción asistida, ginecólogos, biólogos, pediatras, son conscientes cada vez más que las mayores complicaciones de estas técnicas son debidas a los problemas propios de los embarazos gemelares: retraso del crecimiento, rotura prematura de membranas amnióticas, diabetes gestacional, preeclampsia, son algunas de las complicaciones más frecuentes que pueden afectar a las madres, los fetos y los recién nacidos. En gestaciones gemelares aumenta la frecuencia de los partos pretérmino, con las secuelas que pueden derivar de un nacimiento prematuro.

Por ese motivo estamos realizando cada día más transferencias de un único embrión: en este momento, en uno de cada tres ciclos transferimos un solo embrión, y nuestro esfuerzo están dedicados a aumentar el número. Esto es posible gracias a una atenta selección de las pacientes candidatas a recibir un solo embrión, y por otro lado también a las mejorías en las técnicas de laboratorio, que permiten mantener más tiempo los embriones fuera del útero, hasta el estadio de blastocisto, seleccionando así los más sanos y más fuertes. Con el fin de obtener no sólo un embarazo, sino un niño sano, desde una mujer sana.

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