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anomalías uterinas como causa de infertilidad

El útero es un órgano fundamental para conseguir el embarazo. En él se desarrollan mecanismos de extrema importancia: protege los embriones, los nutre, favorece su tolerancia inmunológica y guía la placentación. Las anomalías uterinas pueden ser una causa de infertilidad.

Las alteraciones en el útero pueden tener su origen en la propia estructura del útero o en problemas endometriales. Los problemas estructurales son el resultado de un desarrollo anormal de los conductos de Müller, que unen todo el aparato reproductor femenino. Las más comunes son:

  • Agnesia, o ausencia de útero.
  • Útero unicorne, en el que solo se ha desarrollado una de las trompas de Falopio.
  • Útero bicorne, cuando las trompas no están completamente fusionadas.
  • Útero didelfo, o existencia de dos cavidades uterinas.
  • Útero septado, es la malformación más frecuente en la que el útero está dividido en dos.

“Las mujeres con malformaciones müllerianas no tratadas presentan malos resultados reproductivos”, explica el doctor Forgiarini, ginecólogo especialista en reproducción asistida en FIV Valencia.

Dentro de las causas de origen endometrial se incluyen la endometriosis o la presencia de pólipos que dificulten la correcta implantación del embrión en el útero.

Valoración de la receptividad del útero

La receptividad uterina es la capacidad del útero de favorecer la implantación y el correcto crecimiento de los embriones. Para valorar la receptividad del útero primero se tiene en cuenta su estructura, comprobando que no se produzca ninguna de las malformaciones antes mencionadas. “Se descarta también que no existan lesiones que puedan alterar el endometrio como miomas, sinequias, pólipos o adenomiosis”, matiza Forgiarini. Y añade “el aspecto del endometrio es importante, la mayor probabilidad de implantación se da durante la fase ovulatoria con un endometrio de por lo menos 8 mm de grosor”. En el caso de endometrios finos, una solución es el tratamiento con estrógenos, vasodilatadores, ciclo de estimulación o scratch endometrial.

La relación de la receptividad uterina con las medidas de las partes que componen el útero es más controvertida, probablemente porque lo importante no es el valor absoluto sino la relación entre ellas. Es el caso de la histerometría y del diámetro interostium, que miden la longitud y diámetro del útero.

Nuevo método para valorar la receptividad uterina

Es por esto que se plantea la necesidad de utilizar una nueva medida más precisa: la de la longitud del endometrio, que en relación con el diámetro interostium permite diagnosticar úteros de baja receptividad. “Esos úteros los definimos como dismórficos, porque no presentan malformaciones, pero tampoco tienen una forma normal, y se caracterizan por un aumento de abortos y problemas de implantación”, especifica el doctor Forgiarini.

Muchos de estos úteros se pueden remodelar mediante histeroscopia para mejorar el pronóstico reproductivo. Utilizada como procedimiento quirúrgico permite acceder al interior del útero y solucionar patologías ginecológicas detectadas. “La histeroscopia es una herramienta fundamental para diagnosticar y tratar muchísimos problemas de receptividad uterina”, concluye el doctor.

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