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La Sociedad Española de Fertilidad (SEF) se ha pronunciado como sociedad científica de referencia en su campo, sobre el caso del Instituto Canario de Infertilidad (ICI), centro de Medicina Reproductiva al que la Audiencia Provincial de Las Palmas ha condenado a indemnizar a una mujer por haberla inseminado, supuestamente, con semen de un varón distinto a quien en la fecha era su pareja, dando por probada una actuación negligente en el control de identificación y trazabilidad del material reproductivo.

Os dejamos su comunicado íntegro:

Desde la SEF entendemos que esta sentencia no debería poner en duda la fiabilidad de las técnicas de reproducción asistida en general y la seguridad en la identificación de las muestras en concreto. Por eso consideramos que es muy relevante aclarar algunos detalles técnicos sobre este asunto:

  • La sentencia no explica en ningún caso en qué consistió exactamente este error en la identificación de las muestras, sino que da por hecho que se debió cometer, al haber quedado embarazada la mujer de gemelos. El centro ha asegurado que no hubo error por su parte y que cumplió con todos los protocolos de identificación debidos. Está documentado que la probabilidad de que ocurra un error en la identificación de las muestras de un laboratorio de reproducción asistida es extraordinariamente baja. La notificación de casos en los que ha podido ocurrir un error ha sido mínima en la historia de la reproducción asistida. Si bien es cierto que en cualquier actividad donde interviene el ser humano no se puede asegurar categóricamente que sea imposible que ocurra un error, evitarlo es la mayor preocupación de todos los laboratorios de embriología del mundo, por eso hay múltiples controles de seguridad y trazabilidad que establecen que cada muestra quede marcada, generalmente, al menos de tres formas distintas – numérica, alfanumérica y mediante un color – y que cada vez que va a usarse una de ellas, el primer embriólogo responsable del procedimiento firme en el protocolo que ha llevado a cabo la identificación adecuada y otro coteje que esta identificación ha sido la correcta, quedando todo reflejado en la historia y custodiado por el centro.

 

  • Si ya es poco probable que se confundan dos muestras de semen, por los detalles que acabamos de mencionar, quien tiene experiencia en embriología clínica sabe perfectamente que es imposible confundir una muestra de espermatozoides congelados obtenidos de testículo, como lo era la muestra en este caso por una vasectomía previa, con otra muestra de semen eyaculado. En estas circunstancias sí podemos considerar que en la práctica, no existe posibilidad alguna de error.
  • No es, en absoluto, imposible que una mujer quede embarazada de forma natural al tener relaciones con un varón fértil en el transcurso del mismo ciclo en el que se ha realizado la aspiración de los ovocitos para el tratamiento de reproducción asistida. No pretendemos afirmar que en este caso se diera esta circunstancia, pero sí es cierto que esta es una posibilidad ampliamente documentada en la literatura científica y que se basa en el hecho demostrado de que suelen quedar varios ovocitos en el interior del ovario que madurarán más adelante y que podrían ser perfectamente fecundados si la paciente mantuviese relaciones sexuales sin protección anticonceptiva. Además, en estos casos, al haberse inducido una superovulación para el tratamiento, es frecuente que el embarazo sea múltiple.

Ante una sentencia firme de un tribunal, no cabe más opción que acatarla. No obstante este hecho no debería poner en duda la fiabilidad y seguridad de los tratamientos de reproducción asistida que se llevan a cabo en nuestro país bajo estrictos controles sanitarios y que son referencia de calidad a nivel internacional, como tampoco de los que se llevan a cabo en el centro afectado, el Instituto Canario de Infertilidad, del que nos consta la larga experiencia en medicina reproductiva de su equipo humano, su exquisito cumplimiento con las exigencias legislativas españolas y europeas, la existencia de un programa auditado de control de calidad desde hace más de una década y la participación en el Registro Nacional de Actividad en Reproducción Asistida-Registro SEF.

En FIV Valencia seguimos protocolos que minimizan el riesgo de confusiones de este tipo, tal y como indica la SEF en este comunicado, esta es una de nuestras mayores preocupaciones y cada día ponemos los medios para que no ocurran problemas con la identificación de las muestras.

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