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reproducción asistida madre soltera
reproducción asistida madres solteras

 

Cuando una mujer acude a una Clínica de Reproducción Asistida para ser madre en solitario con toda seguridad lleva mucho tiempo pensando en esta posibilidad. Algunas lo hacen con plena libertad de decisión porque consideran que ha llegado el momento, otras vienen con la presión del “ahora o nunca” porque temen que si esperan más se le cerrará esta opción… Pero todas vienen con ciertas dudas y temores. ¿Estaré preparada para abordar la maternidad sola? ¿no necesitaré ayuda externa? ¿seré capaz de sacarlo adelante? ¿no me derrumbaré en algún momento? Seguro que la respuesta a todas ellas es que sí.

Estas y otras cuestiones plantean no poca inquietud e inseguridad. A tal punto que en muchas ocasiones se pospone la decisión hasta que ya saltan las alarmas biológicas.

Lo cierto es que el mismo proceso de tomar la decisión ya genera estrés. Es una aventura que supone apostar por la vida y por tanto ilusionante y maravillosa pero también que implica una responsabilidad sobre un tercero y sin vuelta atrás.

Aspectos a valorar para tomar la decisión

Para ayudar a superar este estrés y no tener miedo a equivocarse es bueno tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Esos temores son absolutamente lógicos y comunes. Toda persona que va a tener un hijo se lo plantea alguna vez. Y el hecho de tener pareja tampoco es una garantía de que desaparezcan. La vivencia de la maternidad, al igual que la de la paternidad, es absolutamente personal. El tener cerca a un compañero o compañera que comparte contigo la responsabilidad, no hace menor la tuya. Cuando uno asume un compromiso de este tipo de por vida, lo hace a nivel personal, aun cuando tengamos la suerte de contar con terceros, contando siempre con uno mismo porque las cosas pueden cambiar y la vida es imprevisible.
  • Es muy importante atender a aspectos logísticos: ¿tengo un trabajo estable? ¿mis ingresos son suficientes para criar a mi hijo/a? ¿cuento con apoyo para la crianza: mis padres están ilusionados e implicados en este proyecto y gozan de la salud necesaria? ¿están suficientemente cerca? ¿tengo amigas que tienen hijos pequeños con las que poder compartir esta experiencia?
  • Repasando mi vida personal ¿he superado otras situaciones difíciles, cual es mi historial de logros? ¿soy una persona autónoma o necesito mucho de los demás para realizar gestiones o resolver problemas? ¿suelo ver el vaso medio lleno o medio vacío?
  • ¿Soy una persona estable emocionalmente? ¿Suelo tener el mismo estado de ánimo o cambia a menudo? ¿estoy razonablemente sana? ¿hago ejercicio y tengo un tono vital alto o estoy siempre cansada?
  • Cuando pienso en mi misma con un hijo, ese pensamiento ¿me llena de alegría? ¿me inquieta? ¿me hace sentir bien?. Este proyecto ¿se ha pensado con el corazón y el cerebro a partes iguales?

Si después de pensar en todas estas cosas crees que el balance es suficientemente bueno y sigues deseando con todas tus fuerzas tener un hijo ¡Adelante! La vida es un regalo maravilloso que disfrutan los que apuestan por ella.

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