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La receptividad uterina como causa de esterilidad

La receptividad uterina se define como la capacidad que tiene el útero de dejar que un embrión llegue a implantar. En los tratamientos de FIV se conoce y se ha estudiado el mecanismo íntimo de la implantación. Esta implica una serie de cambios moleculares, estructurales y vasculares que van a permitir la implantación o no del embrión en desarrollo. Se sabe que existen unos días propicios para que el embrión implante, conocido como ventana de implantación que acontece 5-6 días tras la ovulación.

Se ha intentado determinar el momento óptimo para transferir el embrión mediante estudios a través de la biopsia e inmunohistoquimia. También la microscopía electrónica nos permite ver la aparición de unas prolongaciones en la superficie de las células endometriales llamadas pinópodos que se han relacionado con el mejor momento para implantar.

Hoy en día, el estudio con citrometría de flujo y microarrays de las proteínas sintetizadas (integrinas), así como, los genes expresados por las células endometriales en un momento determinado, son los estudios con biomarcadores que en la actualidad nos aproximan al mejor momento para producirse el fenómeno de la implantación y que en un futuro próximo pueden ser estudios funadamentales.

Paralelamente, los especialistas en reproducción asistida, mediante el estudio ecográfico del útero y el endometrio, hemos buscado criterios sonográficos y con doppler que nos orientan a una mayor o menor receptividad de útero.

La ecografía abdominal antes y la ecografía vaginal 2D y 3D ahora nos dan unos parámetros de receptividad uterina que nos van a indicar las posibilidades reales de producirse la implantación de un embrión.

Grosores de endometrio superiores a 8 mm, aparición de vasos intraendometriales el día de la transferencia de embriones y volúmenes endometriales mayores a 2,5 ml son los parámetros actuales publicados en la literatura que indican una buena receptividad uterina.

En FIV Valencia hemos estudiado 450 mujeres con ecografía vaginal y hemos medido la histerometría ecográfica( tamaño uterino), grosor endometrial y diámetro interostium(DIO) a partir del día 12 de ciclo. Los resultados fueron que un 25% de ellas tenía una baja receptividad uterina definida con una histerometría menor a 6,5 cm, grosor endometrial inferior a 8 mm y DIO menor a 23 mm. Además, hemos hallado una asociación entre este grupo de mujeres y aquellas diagnosticadas de esterilidad de origen desconocido o síndrome de los ovarios poliquísticos.

De igual forma, hemos valorado la tasa de embarazo de estas mujeres en función del grosor endometrial y los resultados han sido que la gestación se produce sobretodo con grosores endometriales entre 9-12 mm siendo significativamente inferior con grosores inferiores a 8 mm y superiores a 14 mm.

En conclusión, la ecografía al igual que los estudios con biomarcadores nos orienta acerca de la receptividad uterina y condiciones óptimas para que se produzca la implantación con la ventaja adicional de que se puede repetir, es inocua y más barata.

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