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La mejor decisión de mi vida

En la vida siempre hay que tomar decisiones, estudiar o trabajar, estudiar esto o lo otro, casarse o no, tener hijos o no, ser feliz o no…y así fue como una vez más tuve que tomar “la mejor decisión de mi vida”, realizar un tratamiento de fiv con ovodonación. Después de siete años intentando lograr un embarazo y varios tratamientos de fiv fallidos, acudimos al Dr. Dolz y fue claro al respecto, nos informo de las alternativas: intentar un embarazo con óvulo propio cuyas posibilidades de éxito eran muy muy bajas o realizarlo con óvulo donado con perspectivas muy favorables.

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Aquella noticia fue demoledora, pensé que jamás lograría ser madre. Pasaron unos meses y al final pensé quería tener un hijo, que la vida no me había dado esa posibilidad y que yo no se la quería quitar a mi marido, que nos merecíamos ser felices y que necesitábamos pasar página.

Empezaron las dudas y los temores, nunca sabría como sería un hijo genético mío, pero otra parte sabía que la genética que podría heredar de mí quizás no era la más saludable, al final solo deseaba tener un hijo, un hijo sano y que la mejor opción era la ovodonación. Descubrí que el verdadero temor que me invadía no era tener un hijo con un óvulo donado, sino el envejecer sin hijos, sin saber lo que es la maternidad.

Hoy mi hija tiene siete meses, solamente una madre puede saber, lo maravilloso que es sentir vida dentro de ti, percibir los primeros movimientos de tu hijo, alimentarlo, notar como crece un vinculo y un amor incomparable, hasta que un día se produce el milagro de la vida y por fin ves y puedes abrazar a esa personita tan pequeña que tanto tiene de ti…tu hijo. Cada vez que la miro se parece más a mí, tiene la misma mirada ilusionada que yo, nos reímos a carcajadas las dos, nos fundimos en abrazos y carantoñas, se sonríe y es alegre como yo, es preciosa y sana. En cuanto a la genética, ya no me preocupa, es como en todas las familias, según la mía se parece a mí y según la de mi marido a él, me hace hasta gracia.

Al final como dicen, puedes ver el vaso medio lleno o medio vacio, yo prefiero verlo medio lleno y cada día doy gracias de la suerte que hemos tenido, de lo inmensamente felices que somos, que no la cambio por nada del mundo y que pronto le daremos un hermanito.

Eso sí, sólo me arrepiento de una cosa, de no haber tomado antes “la mejor decisión de mi vida” hubiera ganado salud, tiempo y felicidad.

E. D. E.

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