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reserva-ovarica

Al 5º mes de vida intrauterina, los fetos femeninos tienen aproximadamente 7 millones de óvulos primordiales. A partir de ese instante, se inicia una ininterrumpida y a veces abrupta disminución de este número de células indispensables para la fertilidad. El pico máximo de la fertilidad femenina se ha establecido en los 23 años, a esta edad, sólo un 5% de mujeres tendrán algún problema para quedar embarazadas. Sin embargo, tras poco más de una década –alrededor de los 36 años-, se inicia un punto crítico de declive en la fertilidad y los problemas para concebir se habrán incrementado en 6 veces. Si bien esta disminución natural del número de óvulos está mediada por factores genéticos y hormonales; existen circunstancias que pueden acentuar ésta perdida, como son, las cirugías pélvicas o las patologías ováricas, como los quistes o la endometriosis.

El concepto de reserva ovárica define el número y calidad de óvulos presentes en el ovario. Desde los inicios de las técnicas de reproducción asistida, hace ya 30 años, se ha tratado de determinar la reserva del ovario, ya que este conocimiento es fundamental para diagnosticar pacientes con la reserva disminuida para su edad y para aconsejar el mejor tratamiento y en aquellas que necesiten técnicas reproductivas, para estimar la respuesta que tendrá el ovario en los ciclos de estimulación. Con ese objetivo, múltiples marcadores han sido empleados clínicamente: medición de hormonas, ultrasonidos, fármacos, inclusive la biopsia ovárica; sin embargo, pocos han demostrado ser confiables y convertirse en instrumentos eficaces en la práctica clínica.

Recientemente, dos novedosos métodos para evaluar la reserva ovárica – uno hormonal y otro ecográfico-, han suscitado gran expectativa, sobre todo por su gran potencial de aplicabilidad a la práctica diaria. Nos referimos a la hormona antimulleriana y al recuento de folículos antrales.

La hormona antimulleriana, conocida por sus siglas AMH (HAM en inglés); ha demostrado tener una correlación directa con la reserva ovárica, de hecho esta hormona es producida por los llamados folículos antrales que son los que el ovario “recluta” al inicio del ciclo menstrual femenino, es decir que se trata de un marcador directo de la reserva ovárica. Una de las principales características de esta hormona es que permanece estable a lo largo del ciclo menstrual y no se ve afectada por la toma de contraceptivos orales, lo que equivale a decir que puede medirse en cualquier momento del ciclo menstrual, siendo esta una de sus características más atractivas para ser aplicada en la práctica clínica. Cada vez mayor número de estudios clínicos avalan su eficacia y parece estar destinada a convertirse en un marcador fiable y fundamental para conocer la reserva ovárica.

Los folículos antrales son estructuras intra-ováricas que constan básicamente de varias capas de células que se circundan al óvulo, y que se caracterizan por tener una pequeña cavidad en su interior llena de líquido, lo cual permite que sean fácilmente visibles por ecografía transvaginal. El número de folículos presentes en los ovarios define el recuento de folículos antrales o RFA. Al igual que sucede con la HAM, el RFA ha demostrado ser un potente valorador de la reserva ovárica y de la respuesta del ovario a la estimulación con gonadotropinas. Su principal ventaja es que se evalúan en una simple ecografía endovaginal y sin necesidad de aparatos o técnicas complejas; sin embargo, es necesaria cierta habilidad ecográfica de parte del operador.

El estudio de la reserva ovárica es deseable en pacientes que aún no planean gestación para aconsejarles acerca de potenciales problemas reproductivos y en aquellas pacientes que precisan técnicas de reproducción asistida nos permite predecir la respuesta del ovario a los fármacos empleados. Sin duda los actuales marcadores de la reserva ovárica, HAM y RFA, constituyen una herramienta valiosa para aconsejar a las mujeres en general y son esenciales para un óptimo manejo de la paciente que necesita acceder a técnicas de reproducción asistida.

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