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cambios en el cerebro mujer embarazada

Como ya sabíamos, el embarazo produce cambios físicos y fisiológicos en la mujer. Nuestro cuerpo se transforma por dentro y por fuera para albergar una nueva vida durante nueve meses. Pero ¿y qué pasa con nuestro cerebro? Siempre se ha advertido de que las mujeres embarazadas se vuelven más olvidadizas y también más intuitivas. Un estudio de la Universidad de Leiden (Holanda) en colaboración con la Universidad Autónoma de Barcelona, acaba de demostrar que los cambios en el embarazo van más allá de lo que sabíamos hasta ahora.

 

El cerebro de la embarazada cambia

La arquitectura del cerebro de las mujeres embarazadas cambia notablemente desde el inicio del primer embarazo. Esta es la principal conclusión del estudio El embarazo transforma el cerebro de las mujeres durante al menos dos años, en el que se ha comprobado que durante el embarazo la materia gris del cerebro de la mujer se reduce en las áreas relacionadas con el procesamiento y la respuesta de señales sociales. Esto puede significar que los nuevos cerebros de las madres se conectan de forma más eficiente a áreas que les permiten, por ejemplo, responder a las necesidades de sus hijos o detectar amenazas a su alrededor. Estos cambios ocurren tanto si la concepción ha sido natural como si la fecundación se ha realizado in vitro.

El volumen de sangre, los niveles hormonales, la absorción de nutrientes y otras competencias fisiológicas aumentan espectacularmente durante el embarazo. Los despistes o la dificultad para concentrarse son también frecuentes durante la gestación. Mientras que estudios con animales han demostrado que el embarazo, según parece, está relacionado con modificaciones perdurables en la anatomía del cerebro – acompañados de cambios adaptativos, por ejemplo, en el caso de los roedores las madres se convierten en mejores recolectoras de comida – prácticamente ningún estudio había analizado en profundidad los cambios anatómicos que se producen en el cerebro humano durante el embarazo.

 

El embarazo prepara a la mujer para la maternidad

Para el estudio se han analizado imágenes de resonancia magnética de los cerebros de 25 mujeres primerizas. La resonancia se realizó antes de que se quedaran embarazadas y se repitió después del parto. Se analizaron también los cerebros de hombres que iban a ser padres por primera vez y de hombres y mujeres sin hijos. Los resultados mostraron una pérdida de volumen de materia gris sumamente uniforme en las madres y no en los demás grupos, tal y como los investigadores informan en Nature Neuroscience, la revista científica en la que se ha publicado el estudio.

Una pérdida de volumen de materia gris no conlleva ningún problema cognitivo, sino que “podría interpretarse como un proceso beneficioso de maduración y especialización”, explica la autora principal del estudio Elseline Hoekzema. Los cambios se dan principalmente en áreas del cerebro relacionadas con tareas sociales, como leer los deseos e intenciones de los otros a partir de sus expresiones faciales y sus acciones. Así, el estudio pone de manifiesto que los cambios se producen por el hecho físico del embarazo y no por los cambios relacionados con el nacimiento del bebé que también pueden experimentar los padres.

 

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