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Elegir el confidente apropiado

Los Tratamientos de Reproducción Asistida son, como es sabido, una carrera de fondo con bastantes etapas en el camino, algunas mejores que otras. Por eso es bueno contar con alguien cercano con quien poder comentar sobre nuestros logros temores y esperanzas, descargarnos y hasta llorar si hace falta. Como es lógico para ello echamos mano de quien tenemos más cerca, para las cuestiones médicas el doctor que nos atiende o los foros (no muy recomendables para solucionar dudas técnicas) y para las emocionales nuestra pareja, nuestra madre o hermanos.

Sin embargo la elección de la pareja o la familia para desempeñar este papel de “acompañamiento afectivo” tiene sus desventajas. En el caso de la pareja, esta está igualmente implicada a nivel emocional y quizá ha montado su propia estrategia de afrontamiento que no coincide con la nuestra: muchas veces los hombres buscan seguir con su vida normal y no concentrarse excesivamente en el TRA, lo que es interpretado por sus mujeres como desinterés. O quizá se sienten muy protectores y se impiden a sí mismo verbalizar sus sentimientos para no cargar más a su mujer. También a menudo los dos miembros de la pareja no son igual de positivos ni piensan en el tema una cantidad de tiempo similar, por lo que uno de los dos acaba fatigado por lo que considera atención excesiva prestada a lo que termina siendo el “mono tema”.

Todo ello puede llegar a generar algunos desencuentros y problemas de comunicación por lo que quizá convendría buscar a otra persona. Obviamente no se trata de que la pareja viva cada uno por su lado la experiencia, pero está bien disponer de otra persona que no esté tan directamente involucrada y que sea incondicional nuestra, como los son los/las amigos/as más íntimos. La familia muy cercana, con alguna rara excepción, también debería descartarse porque se trata de comentar cosas muy íntimas que a lo mejor a nuestra pareja no le gusta que sepa la suegra. Y cuando no obtenemos el resultado deseado, están tan implicados y lo sienten tanto que parece que no se ha quedado en estado toda la familia, con lo cual la paciente, además de no haber logrado su objetivo siente que ha defraudado a todos sus seres queridos. Y esto lógicamente es una carga de estrés añadida.

El mejor confidente es aquel que sabe escuchar y es discreto a partes iguales. Que no saca el tema ni hace preguntas si no lo haces tu, pero que siempre está dispuesto a oírte y comprender tus sentimientos. Que te de vuelve a la realidad si te enfrascas en una interminable espiral de pensamientos negativos. Que sabe entender tu ansiedad y te ayuda a recargar pilas. Seguro que tienes alguien así en tu entorno. Y seguro que la palabra amistad está presente en vuestra relación.

-Amalia Bayonas,
Psicóloga en FIV Valencia

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