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barriga con flor

En los inicios de las técnicas de reproducción asistida, el protocolo estándar era el llamado protocolo “largo”. éste involucraba la administración prolongada de fármacos a través de inyecciones subcutáneas; el fármaco empleado para completar la maduración de los óvulos era necesariamente la hCG. Las dosis de hCG requeridas incrementaban el riesgo de padecer el temido síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO); sobre todo en las donantes de óvulos quienes al ser jóvenes y con alta capacidad ovárica representaban una población de alto riesgo.

El primer gran avance en los protocolos de estimulación llegó con la aparición de los antagonistas de la GnRH; estos fármacos resultan imprescindibles para impedir que la donante “ovule espontáneamente” mientras se encuentra bajo la estimulación ovárica; además la acción de los antagonistas es inmediata, contrariamente con lo que sucedía con su antecesor (el agonista GnRH) cuyo efecto para impedir la ovulación espontánea se alcanzaba tras una semana de administración (es por ello que el protocolo “largo” conlleva iniciar su administración antes de la regla). Actualmente, la administración de antagonistas GnRH se puede realizar en formulación de “deposito” (de 3 mg), es decir basta un solo inyectable para lograr el efecto deseado. Más recientemente, ha aparecido la FSH (hormona encargada de hacer crecer los folículos) de larga duración, fármaco que tras una única inyección logra una estimulación “sostenida” que reemplaza a 7 días de inyectables; teniendo en cuenta que un ciclo de estimulación dura – en promedio – 9 días, tan solo restarían dos inyectables para completar un ciclo óptimo de estimulación. Por último, y de trascendental importancia, el protocolo con antagonistas ha permitido prescindir de la hCG para realizar la maduración final de los óvulos; actualmente los protocolos en donantes emplean un fármaco diferente para desencadenar la ovulación, el cual permite,- además de obtenerse un mayor número de óvulos maduros -, la total eliminación del SHO (Fig. 1).

la regla

En resumen, hemos pasado de protocolos que requerían la administración de una veintena de inyecciones (muchos para bloquear la hipófisis con el protocolo largo, otros más para la estimulación ovárica convencional y para la maduración final) a realizar un ciclo completo de estimulación ovárica realizando prácticamente 5 inyecciones: una de la FSH de duración sostenida, dos adicionales para completar el ciclo de estimulación, una para bloqueo de la hipófisis con el antagonista GnRH de depósito y una para finalizar la maduración los óvulos. Una ventaja añadida de este protocolo es que se eliminan las muestras de sangre para valorar las hormonas (estradiol) que son realizadas rutinariamente durante los protocolos convencionales, en este caso no son necesarios ya que el SHO se previene totalmente, este hecho ha sido recientemente corroborado y publicado por nuestro grupo en una revista de prestigio internacional

Los beneficios de estos novedosos protocolos, van mucho más allá de la sola disminución en el número de administraciones diarias, a saber:

1. Disminución de la posibilidad de “error en la administración” o rotura de la cadena de frio por manipulación del medicamento, al disminuir el número de inyecciones.

2. Disminución del número de controles necesarios (al menos una visita menos)

3. Incremento del número de óvulos maduros

4. Eliminación completa del SHO

5. No se requiere analíticas para valorar los niveles de estradiol, ya que el SHO se previene totalmente.

6. Recuperación rápida de la donante tras la punción, ya que los ovarios disminuyen rápidamente su tamaño y por lo tanto se reducen las molestias asociadas al crecimiento ovárico sostenido que solían observarse en ciclos que recibían hCG para maduración final de los óvulos.

7. Finalmente, todo lo anteriormente descrito minimiza la carga de tratamiento para la donante.

En FIV VALENCIA, avanzamos hacia protocolos más simples, eficaces y libres de SHO.

Figura 1. Esquema comparativo. Arriba: protocolo largo; múltiples inyectables para prevenir una ovulación “espontánea”, luego, con la regla se inicia la estimulación ovárica con FSH diaria inyectable, finalmente se induce la maduración final de los óvulos. Abajo: protocolo con antagonistas; con la regla se inicia directamente la estimulación de los ovarios con FSH de larga duración (efecto 7 días), luego se administran dos dosis complementarias; para bloqueo de la hipófisis basta un solo inyectable de antagonista GnRH de depósito; posteriormente se procede a la maduración final.

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