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Amalia Bayonas, psicóloga en FIV Valencia
“Se te va a pasar el arroz”, “¿Para cuándo los niños?”… son frases que se suelen usar mucho para “conversar” en reuniones sociales con conocidos, amigos y familiares. Y frases que asumen que todos estamos disponibles para tener hijos de la forma tradicional, sin ser esto siempre posible. La Dra. Amalia Bayonas, Psicóloga de FIV Valencia, pasó por ‘lainfertilidad.com’ para dar visión particular acerca de estas situaciones y poder ayudar a todos los que tienen dificultades para asimilarlas.
Muchas parejas no pueden conseguirlo por más que lo intentan, o simplemente ya no quieren tener hijos tras haber pasado años intentándolo y finalmente haber terminado la búsqueda, pero se sienten presionados por este imperativo social que es explicar a todos nuestros planes futuros de vida.

– El objetivo de estas personas que preguntan la mayor parte de las veces es ser empáticos y llevan una buena intención implícita, aunque muchas otras veces es puro “cotilleo”. No se dan cuenta de que en ciertas ocasiones las personas a las que preguntan viven una realidad que desconocen. ¿Qué suele sentir alguien que vive este tipo de situaciones?

Incomodidad por verse “obligado” a tener que dar explicaciones de algo tan íntimo. Malestar por no saber muchas veces dar una respuesta asertiva que frene a los indiscretos. Culpabilidad por mentir o no querer contar al supuestamente bienintencionado preguntón. E incluso vergüenza porque a menudo se vive el problema de infertilidad como una tara o una carencia que nos hace diferentes y menos válidos para la sociedad.

– El daño que la sociedad hace a quienes están afectados por no tener hijos de forma natural ya está hecho. A menudo no se comprende que alguien pueda acudir a la ciencia para conseguir lo mismo que ellos: tener a su hijo. ¿Cómo contribuir a que esta imagen pierda fuerza y se consiga una mayor normalidad frente a la reproducción asistida y la adopción?

Las cifras ya hablan por si mismas. 2 de cada 10 parejas, tienen problemas, Miles de nacimientos en todo el mundo por reproducción asistida. Por otra parte la red ha contribuido también con sus foros, artículos, etc. a normalizar la situación. Aunque a veces en los foros se leen opiniones tendenciosas e indocumentadas que además se permiten una rotundidad en sus afirmaciones pasmosa.

El otro día leí que una señora le explicaba a un niño para un trabajo escolar, que si él había nacido por RA a saber cuantos “hermanitos” suyos habrían tenido que morir para que él naciera. Este tipo de afirmaciones no deberían permitirse y los moderadores de los foros deberían hacer algo al respecto.

– Que la gente les pregunte no implica que tengan que contarlo todo. ¿Qué les recomiendas para afrontar adecuadamente estas situaciones sin llegar a derrumbarse emocionalmente o perder los papeles ante otras personas?

Básicamente que preparen una serie de respuestas estándar en función de la situación y del cariño que tengan al interlocutor, que pueden ir desde la ironía hasta a echar balones fuera. Y sobre todo que recuerden que es su DERECHO decidir cuánta información dan, cuándo y a quién.

A fin de cuentas, las parejas que no tienen problemas de fertilidad informan genéricamente de que “ya vamos a empezar a buscar familia” sin entrar en detalles íntimos como cuando mantienen encuentros sexuales para lograrlo. Pues estas parejas igual, pueden decir que están buscando y les están ayudando pero no tienen porqué contar ni el tipo de tratamiento, ni cuándo tienen intervenciones, ni cuánto les cuesta ni nada que sea del ámbito estricto de la intimidad de la pareja.

El tener que estar inventándose cosas para justificar las ausencias del trabajo para visitas o el terror a encontrarse un conocido en la clínica añaden una carga de ansiedad que podría evitarse.

– En nuestro portal hemos visto muchos casos opuestos de formas de afrontar estas situaciones. Cada uno tiene su libro y al final opta por lo que más conviene a cada persona por sus creencias personales, pero queremos saber su opinión particular… ¿Cómo afrontar la vida social y familiar?

Depende de la personalidad de cada uno. Hay personas que necesitan comunicarse para calmar su ansiedad, especialmente las mujeres que a veces hasta llegan a agobiar un poco a su pareja, quien suele preferir seguir su rutina normal sin hacer del tratamiento el centro de su vida. En este caso, tener una amiga o un familiar con quien desahogarse viene bien.

Por otra parte, el tener que estar inventándose cosas para justificar las ausencias del trabajo para visitas o el terror a encontrarse un conocido en la clínica añaden una carga de ansiedad que podría evitarse.

Pero también hay personas, y es absolutamente respetable, que se sienten peor si tienen a su entorno preguntándoles y generando expectativas alrededor y prefieren llevarlo sin decirlo a nadie. Sobre todo porque si finalmente el resultado es negativo parece que es toda la familia quien no se ha quedado en estado. Con lo que además de frustrados se sienten que han decepcionado a todo el mundo.

Cada uno tiene que hacer aquello con lo que se sienta mejor.

– ¿Cómo ayudáis en el aspecto psicológico en vuestro centro a las personas que se someten a tratamientos?

Les damos unas pautas de conducta para mantener un estado emocional adecuado. Recomendamos primero de todo mantener la ansiedad bajo control, por lo que cada semana ofrecemos a las pacientes talleres gratuitos de relajación y les sugerimos que realicen actividades como meditación, yoga, visualizaciones positivas etc. Luego les decimos que en esta etapa más que nunca necesitamos una visión positiva, ver el vaso medio lleno en vez de medio vacío.

Necesitamos endorfinas… así que les recomendamos que realicen actividades placenteras y que focalicen su atención solo a aquellos aspectos positivos de su vida. También les intentamos reforzar la autoestima y la asertividad, tanto para manejar su dificultad de procrear sin que se dañe su autoconcepto como para que sepan mantener a raya a su entorno.

Y por supuesto, les animamos a que retomen la actividad sexual recuperando su componente lúdico y afectivo y despojándole de ese carácter reproductivo que muchas parejas acaban padeciendo después de largos meses de “que hoy toca” se tengan ganas o no.

Se trata de que se liberen de la ansiedad por la reproducción, que eso ahora ya es tarea de la clínica, pero que mantengan el protagonismo haciendo lo único que pueden hacer y que realmente contribuye al éxito de los tratamientos, y es mantener un estado emocional sano y ser felices con sus vidas.

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