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baja reserva ovarica y azoospermia

Este es el testimonio de una pareja luchadora que de un aborto y algunos intentos fallidos, no se rindió. Ahora, a pesar de su baja reserva ovárica y azoospermia, tienen unos mellizos maravillosos y han querido compartir con todas las personas que se encuentran en el a veces duro camino a la maternidad y paternidad, su historia con final feliz:

Al escribir estas líneas no sabía muy bien cómo comenzar, pero si tenía claro el mensaje que quería lanzar, y es que no decaigáis en vuestro intento por alcanzar vuestro sueño de ser padres, ya que después de muchos intentos y gracias a FIV Valencia, puedo decir que nuestro sueño se cumplió, cuando parecía que no era posible.

Tras un año intentando ser padres sin éxito, nos hicimos las pruebas de fertilidad por la Seguridad Social y nos incluyeron en la lista de espera para fecundación in vitro, debido a la azoospermia de mi marido. Justo cuando finalizamos las pruebas, de forma natural me quedé embarazada.

A pesar del aborto que sufrí a las 6 semanas, estábamos contentos porque pensábamos que eso significaba que podríamos tener descendencia por métodos naturales. Tras pasar varios meses intentándolo de nuevo sin éxito, esperando que nos llamaran de la Seguridad Social (la lista estaba en 18 meses de espera), acudimos a una clínica privada en nuestra ciudad.

El estudio que nos hicieron en esta clínica fue bastante escaso, comparando con la valoración que nos hicieron después en FIV Valencia. Hicimos 3 ciclos, todos con la misma pauta, dando como resultado negativo (2 de ellos por no llegar al tamaño mínimo y otro por fracaso de implantación). Después de esos tres ciclos, y con el bajón de los fracasos, más todas las hormonas que llevaba encima, decidimos parar, descansar y empezar a plantearnos una vida sin hijos.

Pocos meses después, nos llamaron de la Seguridad Social para iniciar el tratamiento. Nuestro error, o no, no lo sé, fue decirles que ya habíamos realizado tres ciclos en una clínica privada sin éxito, de modo que al primer intento, que fue fallido porque no alcanzaban el tamaño, de nuevo, nos sacaron de la lista y nos dijeron que no teníamos posibilidad de tener hijos con nuestros propios óvulos, que debíamos acudir a alguna clínica en la que se hiciera ovodonación.

Habían detectado otro problema, y es que yo tenía lo que se denomina baja reserva ovárica, que hacía que las probabilidades de tener descendencia con óvulos propios fueran mínimas, o eso nos dijeron.

Mi hundimiento al conocer que ahora en vez de un problema teníamos dos: baja reserva ovárica y azoospermia, fue total, la cosa se complicaba, parecía que no había muchas más opciones y, encima, a nuestro alrededor todo se llenaba de bebes por parte de familia, amigos, etc., con la consiguiente presión que eso genera.

Empecé a investigar por internet qué era eso de la baja reserva ovárica y si había algún tratamiento específico para tratar este problema de baja reserva ovárica y azoospermia. Y fue así como conocí a FIV Valencia. Nuestra intención era una segunda opinión sobre si realmente la única opción que teníamos era la ovodonación.

En cuanto llamé a FIV Valencia, me atendieron muy amablemente y teniendo en cuenta que vivimos bastante lejos de Valencia, nos propusieron hacer una consulta por Skype, para conocernos y conocer nuestra historia. Según los datos que facilitamos a nuestro ginecólogo, el Dr. Forgiarini, me recomendó unos nutrientes que podrían mejorar mis óvulos y me citó para una cita GRATUITA en la clínica, para hacerme una valoración en persona.

Tras esta consulta, él estaba convencido de que era posible una fecundación in vitro tradicional y me planificó un tratamiento que he de decir, no fue como ninguno de los que me habían pautado anteriormente. Salimos de esa primera consulta con ánimo renovado y con ganas de volver a empezar, esta vez parecía que sabían lo que hacían. Y así fue, un año después de esa primera consulta, dimos la bienvenida a nuestros mellizos, que nos han llenado de alegría.

Siempre estaremos agradecidos a FIV Valencia, en especial al Dr. Forgiarini, al Dr. Coppola y al Dr. Dolz, por su buen hacer en términos médicos y por su trato, que junto con todo el personal de la clínica, fue fantástico.

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